jueves, 11 de marzo de 2010

Rascacielos submarinos, el terror de las ballenas y el Nautilus

El Geek dice...

Los del concurso eVolo 2010 del diseño de rascacielos van sobrados de imaginación. Si ayer unos nos proponían poner a los presos por todo lo alto, hoy nos proponen que vivamos por todo lo bajo. Bajo el agua, más específicamente.

Aunque dudo que este concepto sea el de un rascacielos (ya que como mucho rascarán la panza de alguna ballena) tiene algunas ventajas que explican el porqué devivir y trabajar bajo el agua.

Muy dado a ser explotado en historias de ciencia-ficción, este rasca-peces propone que vivamos y trabajemos dentro no solo a modo de edificio, sino prácticamente de ciudad. La parte superior estaría dedicada al cultivo de plantas y la cría de animales, para proveer de comida a los residentes. Además, habrían paneles solares que generarían electricidad. Por otra parte, habría “acuacultura” y cultivos hidropónicos. Para sushi y onigiris con ingredientes del día no estaría nada mal.

Pero los paneles solares no serían los únicos generadores de energía. Se usarían todo tipo de energías verdes, como la eólica, maremotriz y cinética. Ésta última se obtendría a partir de los tentáculos luminiscentes que cuelgan a los lados, atrayendo a la fauna y aprovechando el movimiento del agua que provocarían. Me pregunto qué pasa si a la ballena se le ocurre zamparse uno y se lleva el “rascacielos” a cuestas.

Los tentáculos también servirían para mantener la construcción adecuadamente balanceada, hinchándose más o menos de forma dinámica, para tirar en la dirección adecuada. Su objetivo es que tenga un impacto ambiental cero, y que el ser humano se pueda extender por el 71% de superficie acuática del globo, no solo por tierra. Ya puede tener cuidado el Nautilus si no quiere pegársela.

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