
El Geek dice...
Más bien parece una historia digna de Jesús Calleja (bueno no, que este es muy dado a exagerarlo todo) o de Edurne Pasabán, pero la realidad es que la historia ha sido protagonizada por un iPhone increíble.
Durante dos meses completos estuvo expuesto al hielo y al frío extremo del norte de Canadá, soportando heladas durante días consecutivos y quedando en una zona de pesca expuesto a la humedad durante esos dos meses.
Lo mejor de todo es que este usuario ha encontrado el iPhone dos meses después, y tras dejarlo descongelándose el teléfono ha encendido y funciona, lo cual es una suerte para él porque los sensores de humedad deben estar en amarillo fosforito…
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